En otoño, aparecen en el monte, una gran variedad de frutos, hongos y plantas, que llenan de color el suelo del bosque. Todos nos fijamos en las setas, y dentro de ellas en los valiosos níscalos o robellones. Crean un gran contraste de colores verdes, rojos, amarillos, marrones...que llenan de vida y hacen que los sentidos se abran para captar, tanta variedad de color. Este fruto que os presento a continuación, desconozco que fruto es, pero resaltaba por encima de todos los colores, con un tono rojizo espectacular. Espero que os guste y Feliz Navidad a todos, que el año que llega, venga cargado de trabajo para todo el mundo, salud y paz para todos, y que además los Reyes Magos de Oriente vengan cargados para todos.
Longitud focal 16 mm.
Abertura f/5,7
Tiempo exposición 1/80 seg.
ISO-400
